Marc Soler, el ciclista a fuego lento

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Sin prisa, sin presión y con confianza. Esta es la fórmula que aplica el ciclista catalán del Movistar Team Marc Soler (Vilanova i la Geltrú, 22 noviembre 1993) con vistas a una temporada en la que intentará mantener el nivel mostrado en 2017, el año de su eclosión en el circuito mundial que, según afirma, le sirvió para ganarse “poco a poco” el respeto del pelotón

Bajo una apariencia de normalidad, la misma con la que dio el salto al ciclismo profesional, Marc, de 24 años, afirma en una entrevista concedida a Efe que su objetivo es “igualar o mejorar” lo conseguido el año pasado creciendo al lado del colombiano Nairo Quintana y los españoles Alejandro Valverde y Mikel Landa.

“A mí me gusta estar tranquilo, hacer las cosas bien, trabajar y, de momento, trabajando bien estoy viendo que los resultados salen. No tengo prisa. Eusebio Unzué (director del Movistar Team) no me pone ningún tipo de presión y cuando me han dado la oportunidad lo he cumplido dentro de lo previsto”, expresa.

Estas palabras definen a la perfección su carácter y evolución. Se define como un ciclista completo: “No soy el mejor en llano, ni subiendo, ni en la contrarreloj, pero me defiendo en los tres terrenos”.

Los primeros pedaleos de Soler se remontan a la edad de 13 años, en su Vilanova i la Geltrú natal, donde se subió a la bici sin otra ambición que pasarlo bien, algo que no acababa de encontrar jugando como portero en el equipo de su pueblo. “Yo lo que quería era jugar y disfrutar”, recuerda.

Y disfrutó con el ciclismo. Todo gracias a un amigo que, también cansado de las exigencias del fútbol, le animó a subirse a la bicicleta dos veces por semana en el circuito improvisado que el club Velosprint organizaba en un polígono industrial de Vilanova.

“Me dejaron una bici, que era lo importante, ya que cuando tú quieres empezar tus padres no se gastarán 500 euros en una bici de carretera. Lo probé, eran dos días a la semana y por las tardes, después del entrenamiento, merendábamos. Cuando acababan entre cuatro padres sacaban la comida. A mí siempre me ha gustado mucho comer y yo estaba encantado”, explica.

Y así fue como el ciclismo, poco a poco, empezó a convertirse en algo más que un deporte. “El primer año de juvenil entrenaba en el Mollet. El siguiente año ya me senté con mis padres y dijimos: tenemos la opción de ir al Huesca La Magia, que es uno de los equipos juveniles punteros, o que hagas como ahora”, relata.

Marc apostó por la primera opción y del equipo oscense fichó el año siguiente por el Lizarte, una de las canteras del ciclismo español. Tres años pasó en el equipo de Manolo Azcona coincidiendo con ciclistas con los que después militaría en el Movistar como Jorge Arcas, Antonio Pedrero o Dayer Quintana.

Fue el último escalón, antes de dar el salto definitivo al ciclismo profesional en 2015, algo que ni se hubiera imaginado siendo un adolescente cuando su padre se sentaba frente al televisor en julio para seguir el Tour de Francia.

“Mi padre miraba la televisión para ver cómo Contador ganaba el Tour con un amigo suyo y yo le decía que lo cambiara. Era la hora de la siesta”, admite Marc, quien añade que “en ningún momento” pensaba que se dedicaría profesionalmente.

De hecho, revela que sus compañeros en el Movistar todavía “se ríen” porque no conocía a ninguna figura histórica del pelotón. “Pasaba Igor Astarloa y me preguntaban por si sabía quién era y no tenía ni idea y con Paolo Bettini pasaba igual. Los que corren ahora sí que los conozco”, bromea.

Y sin ser un mitómano del ciclismo, Marc ha ido creciendo a fuego lento en el Movistar. En 2015 -el año de su debut- ganó el Tour del Porvenir y en 2017 fue su primer gran año entre los grandes dejándose ver en la París-Niza, acabando tercero en la Volta a Catalunya y disputando por vez primera en una carrera de tres semanas como la Vuelta España.

“Primero, iba con un objetivo: intentar estar lo mejor posible en la general. En Andorra parecía una cucaracha que no sabía ni por donde me pasaban y después la gente te avisa de que no vayas a por esos objetivos y que vayas a aprender y tú dices: ya verás qué dirán y entonces…la colleja”, señala sobre su experiencia en la Vuelta.

Un 2017 en el que Marc no solo aprendió sino que, según opina, empezó a ganarse el respeto del pelotón: “Saben quién soy. A veces, eso también te perjudica, porque tú quieres arrancar y dejan al otro escaparse que es el que gana y tú, que lo has intentado diez veces, no te han dejado por quién eres”.

Hasta la Volta a Catalunya, el ciclista del Movistar no sabrá a ciencia cierta su calendario, aunque su objetivo es “adelantar el pico de forma” para “estar fuerte” en la París-Niza. De momento ya ha participado en el Tour Down Under (Australia) y en la Vuelta a Andalucía, donde terminó tercero en la general.

Explica que este año volverá a participar en una de las tres grandes, aunque no esconde que le gustaría debutar en el Tour de Francia: “El Tour es muy complicado por cómo está el equipo ahora y más aún con la reducción en los equipos y, sino, la Vuelta como el año pasado para trabajar para un líder como Landa, Nairo o Valverde”.

Sobre los tres “gallos” de su equipo desvela que dentro del pelotón cada uno tiene su carácter. “Nairo muchas veces es muy impulsivo y tiene más carácter dentro del equipo. Cuando haces una cosa bien te felicita y cuando haces una cosa mal viene y te dice: esto no se hace así. Tiene más carácter y a mí me gusta. Valverde es más tranquilo y a veces te equivocas, no te dice nada y él, con la clase que tiene, lo solventa solo”, puntualiza.

Con Landa ha coincidido en la Vuelta a Andalucía y lo define como un compañero “muy tranquilo” y con el que “tienes menos presión”, aunque apunta que también estará en la pelea para disputar las tres grandes.

Mientras las tres estrellas del Movistar aspiran a grandes triunfos, Marc Soler sigue aplicando la fórmula que le ha permitido convertir el deporte con el que se divertía en su profesión: “El objetivo es no estancarme, igualar o mejorar el año anterior y eso es lo que se intenta con naturalidad. Intento hacerlo lo mejor posible y después los resultados salen”.

Noticia:eurosport.es

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